Voy a poner un ejemplo

Voy a poner un ejemplo.

Nos situamos en una calle céntrica de una localidad de menos de 20.000 habitantes en Gerona. Un precioso rincón muy visitado por turistas de todas las regiones del mundo.

En un local, a pie de calle, un ciudadano europeo decide abrir un bar. Un coqueto local de copas con comida de fusión catalana y oriental. Y lo abre.

Sin licencia de apertura, sin permisos sanitarios, sin dar de alta la actividad, sin contratar a sus empleados, sin rotular la fachada según las normas de Patrimonio, sin carta con indicaciones de alérgenos, permitiendo fumar dentro de sus instalaciones, cerrando fuera de horario, permitiendo un volumen de ruido muy superior a lo establecido, vendiendo alcohol a menores y sin ofrecer ninguna facilidad de entrada a personas con diversidad funcional.

¡Horror!

La pregunta es, ¿qué le pasaría a ese autónomo? Si es que es autónomo porque en ese aspecto, puestos a ser independiente en su conducta y no acatar norma alguna…

La respuesta es que las multas y la responsabilidad penal por tantas y tantas cosas no tardarían en llegar.

Pero no hay que ser tan exagerado. Nos quedamos en cosas más concretas. ¿Qué le pasa a un autónomo que lo tiene todo en regla y no quiere rotular su negocio en un idioma porque ya lo ha hecho en la otra lengua oficial del territorio donde tiene su negocio? Pues que le multan. ¿Qué pasa si un autónomo no facilita al cliente una hoja de reclamación? Que le sancionan. ¿Qué le pasa a un taxista que trabaja en el día obligatorio que tienen estipulado de descanso?

Las normas, se pueden cambiar, mejorar y evolucionar. Pero están para cumplirlas y jugando todos lo mismo, crecer y superar obstáculos. Y aunque no sepamos las leyes, sí nos sabemos eso de ‘la ignorancia de la Ley no exime de su cumplimiento’. Cuánto más grave es aún saltarse la ley voluntariamente, haciendo como dice el slogan, una república independiente de mi casa.

Qué derecho tiene un gobierno que debe exigir y velar para que los ciudadanos cumplamos las Leyes de saltarse a la torera todas las normas y dar así el peor ejemplo que se puede dar. Con qué derecho va pedir después respeto y que se acaten sus normas.

Los autónomos sufrimos día a día trabas y morosidad. Eliminarlas es lo que deben hacer nuestros representantes políticos, no ponernos más. Sumemos, no dividamos. Lo de levantar muros es de otro siglo.

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