Carta abierta a los #autónomos

En relación a las declaraciones que hoy se publican en algún medio de prensa nacional de los líderes de UGT y CCOO, en las que expresaron literalmente en relación al acuerdo entre el Gobierno y Ciudadanos para aprobar una ley con nuevas ayudas a los autónomos. “No estamos dispuestos a pagar la factura de la Seguridad Social que supondrá este acuerdo” y que esperan que el acuerdo “no sea un factor distorsionador del diálogo social”, queremos que conozcáis de primera mano lo que consideramos al respecto y queremos aclarar algunos datos ante dichos ataques hacia nuestro colectivo.

  • La ampliación de la tarifa plana a un año reducirá un 30% la economía sumergida. Los mismos que critican las ayudas a los autónomos son los que sí aprueban y defienden que se bonifique a las grandes empresas para crear empleo.
  • Aflorarán más de 250.000 actividades que ahora ni pagan impuestos ni cotizaciones
  • Los ingresos por cotizaciones del RETA han crecido en los 3 últimos años más que los del total del sistema y gran parte de este impulso se ha conseguido gracias a la tarifa Plana.
  • Hoy hay más autónomos, más autónomos empleadores, hay más empleo y más empleo estable, gracias a ellos. Más de 4 millones de empleos en nuestro país están bajo el paraguas de los autónomos.

Eso no es distorsionar el diálogo social, es distorsionar el “suyo” que “veta” el que debería haber para que de una vez por todas se reconociese nuestro contribución, se implementasen medidas eficaces  y dejasen de tratarnos como “ciudadanos de segunda”.

Entendemos que después del ingente trabajo que hemos estado realizando desde ATA para que hoy seamos el primer punto a tratar en la agenda política, muchos quieran opinar, pero habría que preguntarles a los mismos dónde estaban cuando miles de nosotros desaparecimos a causa de la crisis y con nosotros, miles de trabajadores.

Ahora más que nunca necesitamos vuestro apoyo porque no podemos flaquear en la lucha de que el autónomo tenga el sitio que se merece y se reconozca nuestro esfuerzo y sacrificio

Anuncios

Toc, toc… estamos aquí

Los #autónomos somos piezas claves de la economía. ¿Cuántas veces hemos dicho ya que España es un país de autónomos? Creamos uno de cada cuatro puestos de trabajo, nos autoempleamos, generamos riqueza, vertebramos los pueblos y ciudades de España… y con todo hay quien se permite el lujo de olvidarnos. 

Firmar Pactos ‘sociales’ con los ‘Agentes sociales’ cuando las organizaciones que representamos a los autónomos no estamos en esas mesas… es como firmar con el hombre invisible. 

ATA representa al 49% de los autónomos en España. Y luchamos cada día por mejorar y cambiar las cosas, les asesoramos, proponemos medidas que faciliten la vida de los trabajadores por cuenta propia, para que puedan segur contratando, para que tengan una segunda oportunidad si fracasan, para que puedan aplazar sus deudas, para que no pierdan derechos y dejen de ser ciudadanos de segunda… 

Y aún así hay quien se permite el lujo de olvidarnos. Mal vamos en Castilla-La Mancha, mal comenzamos en Extremadura, Galicia… expectantes seguimos en Andalucía, Navarra, Murcia, Madrid y Valencia… 

Es sorprendente que, desde instituciones desde las que se presume de apoyar a los autónomos, se nos dé la espalda y no se nos llame a las asociaciones que realmente les representamos a colaborar a la hora de desarrollar políticas y medidas que fomenten un respaldo a los verdaderos creadores de empleo y artífices de la recuperación. Saben dónde estamos y que nos tienen dispuestos para trabajar por el crecimiento de nuestra región, unidos y a favor de un diálogo social de soluciones y no de subvenciones.

Para que España vaya mejor a los autónomos les tiene que ir bien

Si a los autónomos les va bien a España le va mejor. Ese axioma, al que tantas veces he aludido, y que esta crisis ha convertido casi en verdad absoluta, implica otra lectura. Para que España vaya mejor a los autónomos les tiene que ir bien.

No es algo que se pueda hacer en 24 h. pero “solucionar la vida a los autónomos” no es inalcanzable, no supone obligatoriamente un alto coste a las arcas públicas y no es complejo.  Hacerlo sólo requiere dos cosas, intención y un profundo conocimiento de su realidad.  Se puede incluso reemplazar la segunda por algo más simple, saber escucharles.

¿Por qué no ir a más si funciona?

Fomento, consolidación, no discriminación y diálogo. Esos son los cuatro ejes para solucionar la vida a los autónomos. Las organizaciones de autónomos como ATA sabemos por dónde empezar, seguir y rematar.

Y se aceptan preguntas, porque tenemos respuestas.

Como dice una buena amiga, la solución suele ser siempre la más sencilla y si no lo es hay que hacerla sencilla.

Este es el momento del cambio

Estamos ante un momento clave para España. Y no lo digo porque entremos en periodo electoral.

Las decisiones que se tomen a partir de ahora determinarán cuál será nuestro lugar en el mundo en los próximos años. Y sobre todo qué país vamos a ser en el futuro….

Y eso no es sólo una responsabilidad de los políticos sino de todos los ciudadanos. Debemos priorizar y saber quiénes queremos ser y adonde queremos ir.

Este es el momento en el que no nos podemos conformar, .es el momento en que no podemos caer en el desánimo, es el momento de no dejarnos llevar por la distracciones. Este es el momento del cambio.

Un cambio absolutamente necesario en el que no podemos dar la espalda a quienes son y serán los protagonistas del cambio: los autónomos. Porque 1 de cada 3 empleos que se generan tienen como protagonistas a los autónomos, porque hemos cerrado el 2014 con cerca de 80 mil autónomos más que hace un año y porque hemos ayudado a que la contratación estable crezca un 20% en 2014.

Sería un error afrontar las reformas del presente y del futuro con recetas del pasado que nos han conducido a una profunda crisis.

Quedan muchas cosas por hacer, algunas a corto plazo, como garantizar la segunda oportunidad del autónomo para que en España se supere de una vez por todas, el miedo al fracaso. O la reforma del estatuto del trabajo autónomo, que no sólo debe unificarse e incluir todas las modificaciones y mejoras que se han producido durante estos últimos meses. Y se debe determinar por fin quién es la voz de los autónomos, pues nadie debe hablar en nuestro nombre.

Nos espera un intenso 2015.

Con fuerzas renovadas

Renovamos las fuerzas con las que trabajar día a día a través del apoyo masivo y mayoritario de nuestros socios. En dos meses hemos celebrado las Asambleas de Elecciones de muchas de las ATA’s regionales. Y en todas (Murcia, Valencia, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Navarra, Aragón, Madrid… ) el presidente de ATA de cada comunidad autónoma ha revalidado su labor.

Desde esta tribuna quiero agradecerles su esfuerzo y enviarles todo mi apoyo para seguir representando a los autónomos 5 años más.

Ya he dicho en muchas ocasiones que queremos entrar en el Diálogo social, ser uno de los agentes que se tienen en cuenta. Y parece, por lo que en las Asambleas nos han dicho los representantes de los Gobiernos regionales que las han clausurado, que tras mucho esfuerzo pronto se podría escuchar nuestra voz allí donde debemos estar. Los que no somos ni patronos ni obreros y por lo tanto no estamos representados ni por la patronal ni por los sindicatos necesitamos nuestro espacio y participar en esa regeneración democrática que es tan necesaria en estos momentos como nuestra recuperación económica.

No parece lógico que Universidades, agricultores, cooperativas, consumidores, empresas y trabajadores estén y que a los autónomos, que somos muchos, nos sigan dejando fuera…. Y lo avalan los datos, ya que esta organización ha alcanzado un peso relativo entre los autónomos del 44% …. O lo que es lo mismo, 1.400.000 autónomos.

Mayte Mazuelas, Juan Carlos Equiza, Rosario Moreno-Opo, Rafael Pardo, Elena Melgar, Soraya Mayo, Yolanda Paredes … compañeros… sois la voz de los autónomos. Hagamos que se les escuche.

La otra gran reforma pendiente: dar voz a las organizaciones

No hay quién ponga en duda que las cosas en España han cambiado mucho en los últimos 36 años. Y muchísimo más si tomamos como referencia la Primera Internacional de los Trabajadores en 1864, nacida como efecto necesario de los desmanes laborales surgidos a raíz de la revolución industrial. Y tomo estos dos puntos de referencia para hablar un poco del estatus quo en el que se mueve hoy en día el diálogo social. Es evidente que en los primeros años de la democracia parecía necesario establecer un juego de fuerzas basado en los sindicatos mayoritarios y en una patronal que nació precisamente de la necesidad de encontrarles un interlocutor a las históricas centrales sindicales, un partenaire para poder tener alguien con quién negociar. En 1976 España estaba por hacer y se eligió un modelo de diálogo social muy acorde con la estructura económica que se consideraba adecuada en aquel momento y no muy distante de aquella que funcionaba en el S.XIX, es decir, un diálogo articulado bajo tres únicos actores: las administraciones, las empresas englobadas en la CEOE –nacida exprofeso para cumplir ese papel– y los sindicatos herederos de los ideales surgidos un siglo atrás.

Pero España se ha consolidado ya como un país democrático y su estructura socioeconómica ha cambiado mucho. La composición del PIB es muy distinta a la de 1976. Las empresas ya no son como las de antaño, se han trasformado y modernizado, y los trabajadores, pese a que siempre pueden mejorar sus condiciones laborales, gozan de derechos que hace siete lustros eran impensables. No voy a ser yo quien ponga raparos a aquel modelo de diálogo social que verdaderamente jugó su papel y dio sus frutos, pero pienso que hoy ha quedado obsoleto, anticuado, sobre todo desde la irrupción del trabajo autónomo, de los profesionales independientes. Y esa irrupción no es el efecto de que se estén despidiendo a asalariados para convertirlos en autónomos como intentan explicar los sindicatos aferrados al esquema decimonónico de que sólo deben existir empresas y asalariados. Según el Mapa del Emprendimiento en España 2014 elaborado por ‘The South Summit‘, sólo el 5% de los emprendedores declara que se ha hecho autónomo por necesidad y únicamente el 9% se encontraba en situación de desempleo. España ha cambiado su modelo productivo con la aparición del trabajo autónomo, como ya lo hizo hace muchos años EEUU y bastantes países europeos. Algo sobre lo que los responsables y protagonistas del diálogo social deberían empezar a reflexionar.

Entiendo que introducir cambios en un sistema consolidado en viejas leyes y normas tácitas es misión complicada. Entiendo también que muchos se resistan a aceptar la transformación que ha sufrido nuestro modelo socioeconómico. Y entiendo que a muchos les cueste salir de la zona de confort en que se encuentran dentro de este diálogo social. Pero el problema es que, con el actual esquema, se rebaja a una segunda categoría a más de 3,1 millones de trabajadores que, a su vez emplean a 800.000 asalariados y que representan el 20% del PIB.

Y esto no ha hecho más que empezar porque cada día hay más autónomos, afortunadamente para España. En el 2020 uno de cada tres ocupados en el sector privado será autónomo y tendrá su propio negocio o actividad profesional. Ni la sociedad, ni la clase política, ni la legislación, ni los agentes económicos o sociales, están todavía preparados para este cambio que se avecina. Las empresas ya buscan una mayor competitividad externalizando servicios que antes les costaba mucho más dinero tenerlos dentro de sus estructuras. En pocos años el panorama laboral de España será como el de otros países: con empresas, asalariados y autónomos. Un país en donde, de una manera mucho más natural, la gente decidirá si quiere ser trabajador por cuenta ajena o profesional independiente.

Los dos sindicatos mayoritarios deberían ser los primeros interesados en que haya más voces en las mesas y en los foros porque ya no representan al 100% de los ocupados. Las grandes patronales tampoco cuentan entre sus filas con los autónomos porque se ha demostrado que apenas si llegan a entender sus problemas y los autónomos huyen de ellas porque se ven ignorados frente la gran empresa. Como ejemplo, una patronal a nivel nacional de las llamadas “representativas” como Cepyme ingresó el año pasado por cuotas de sus asociados 1,9 millones de euros, mientras que otra organización nacional como la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos-ATA, ingresó de sus socios 2,4 millones de euros. El presupuesto de Cepyme y el de la principal organización de autónomos, la Federación ATA, son similares y, sin embargo, los representantes de Cepyme sí pueden sentarse en el diálogo social y la Federación de autónomos no. Seguramente por costumbre, por derechos adquiridos que vienen de la transición y que algunos quieren perpetuar en el tiempo sin darse cuenta de que las cosas han cambiado. Pienso que, en esto, también tienen mucha responsabilidad los gobiernos y las administraciones, porque tampoco parece que muevan un dedo para transformar algo que a las otras dos partes de ese diálogo social tanto les favorece, también a nivel de subvenciones.

Todo esto me lleva a pensar que es necesaria otra gran reforma pendiente: la de dar de una vez voz a las organizaciones de autónomos en igualdad de condiciones con los antiguos y desfasados protagonistas del diálogo social. Para que puedan opinar sobre lo que les afecta, para que puedan aportar su visión de la nueva economía que se está cerniendo sobre el país, para que puedan exigir mejoras para su colectivo. No en mesas aparte, no en despachos diferentes, no como una especie de concesión a un colectivo que no se le tiene mucho en cuenta. Sino a la luz del día, con pleno derecho, con plena responsabilidad. Porque lo demanda la realidad actual, porque lo exige el sentido común, porque es necesario por un mínimo de justicia. Será entonces cuando el diálogo social refleje a la verdadera sociedad donde vivimos y los autónomos podremos aportar nuestro grano de arena para que el país avance.