Autónomas, jefas

Hablemos de igualdad. De creernos que podemos, de creernos que sabemos, de creernos que trabajamos para ello. En el colectivo de los autónomos no hay problemas de hombres y mujeres, no hay diferencias en lo que uno ‘puede o no puede hacer’, no se ponen más trabas ni más dificultades a nadie por ser quien es. Todos somos iguales a la hora de ser nuestro propio jefe. Y las jefas, ellas, saben muy bien lo que les ha costado llegar ahí y por qué lo han hecho, por qué han elegido esa opción de la lucha diaria por sacar adelante su negocio.
Estos días que hablamos de cifras de emprendimiento femenino, hemos recalcado una y otra vez el empuje de la mujer emprendedora. Ya se han recuperado las cifras de autónomas precrisis y son ellas las que tiran del autoempleo. Y las que más emplean. Un 24% de las autónomas tienen empleados a su cargo frente al 20% de los autónomos. Son concienzudas, coherentes y constantes. No cabe duda de que las mujeres autónomas están siendo las protagonistas de la recuperación económica y la generación de empleo. Concretamente, hay 24.029 autónomas más que antes de la crisis, lo que supone un crecimiento del 2,2%. El año pasado esta diferencia era de 19.944 autónomas y en 2015 de un tercio de la cifra actual (7.579 autónomas más entre mayo de 2008 y diciembre de 2015). Y es que sólo en 2017 se han sumado al RETA 4.087 autónomas. Son 1.130.771 personas, trabajadoras por cuenta propia, jefas y mujeres.

Y nos preguntaban si es por necesidad que la mujer se da de alta en el autoempleo.

La respuesta es sí. Es la necesidad de trabajar. Pero cuando te das de alta no hay una casilla que ponga me doy de alta porque nadie me contrata por si me quedo embarazada. Cuando decides crear tu propio negocio son muy distintas las razones lo que te llevan a ello. Lo que sí sabemos es que las mujeres que se autoemplean se dan cuenta de que así es realmente como quieren trabajar. Quieren organizar su tiempo, quieren desarrollar sus proyectos, quieren poner su esfuerzo, ingenio y formación al servicio de un único fin, ellas. Las mujeres que son autónomas y que consiguen levantar su negocio no sufren la brecha salarial, ni la hacen sufrir. Los autónomos en general y por supuesto las autónomas en particular pagan los salarios a sus trabajadores que corresponden sin tener en cuenta si son hombres o mujeres porque saben lo que cuesta llegar, porque conviven con sus trabajadores, porque confían en ellos y dejan en sus manos a un niño más, su negocio.

Para que esto sea así se ha luchado mucho. Se han hecho muchas mejoras con la Ley de Autónomos. Se ha establecido una tarifa plana de 50 euros de cuota para las madres que reemprendan antes dos años desde que cesó su negocio por maternidad, adopción, acogimiento, etcétera. Es una excepción para que no tengan que esperar a cumplir dos años desde que fueron autónomas por última vez para poderse acoger a la tarifa plana como el resto. Y además se han aprobado medidas para la conciliación, aunque recordemos, la conciliación es cosa de dos y por eso estas medidas son para todo el colectivo: exención de pagar cuota durante el periodo de baja por maternidad/paternidad, adopción, acogimiento, etcétera, y del 100% de la cuota de autónomos durante un año para el cuidado de menores o dependientes.

Pero queda tanto por hacer… La igualdad debe ser, como el emprendimiento, parte de la educación de nuestros niños y de la cultura de toda una sociedad.

Y lo primero es hacerles creer. Convencerles de que pueden, de que saben, de que tienen la enorme capacidad de ser jefas. De que hay que ponérselo fácil y vamos a trabajar para que así lo sientan. De que cuando se dan de alta como autónomas, eso es su profesión, que no son un complemento a los ingresos familiares, que es un primer paso. Un primer paso tras el que vendrán grandes decisiones que sólo ellas deberán tomar. Porque son las jefas de su negocio y de su vida.

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La capacidad de ser autónomo

Una ceguera no te impide trabajar, te impide ver. La sordera, no te impide montar tu negocio, te impide oír. Estar en silla de ruedas no te impide trabajar, te desplaza de otra manera a la de la de andar…

Siendo sinceros, en cuanto al autoempleo, debería ser cuestión de la capacidad o no ser autónomo, sin más. No de la discapacidad particular de cada uno. Los seres humanos estamos capacitados para unas cosas y para otras no, y eso no nos deja de lado en el día a día.

Pero debemos seguir poniendo sobre la mesa las demandas de las personas con discapacidad porque sigue habiendo trabas que hacen que algunos de nuestros convecinos tengan especiales problemas a la hora de llevar a cabo sus proyectos. Y son trabas que ponemos los demás y que siempre tienen solución.

Un gran amigo mío, en silla de ruedas, me dijo un día… No hay nadie que valore más a un autónomo que aquellos que como yo luchan todos los días por serlo…Y podría resumir toda mi reflexión a eso.

#DesayunosPorTalento

Lorenzo Amor, presidente de ATA, participó en los #DesayunosPorTalento organizado por Servimedia y la Fundación Once.

A que la sociedad, los legisladores y los políticos deben priorizar y centrarse en ayudar a que cualquier persona, con o sin discapacidad, que quiera ser autónomo pueda serlo.

Y no sólo en beneficio del individuo sino en el de toda una sociedad, en la que el empleo es sustento, inclusión y dignidad para la persona y pilar básico de nuestro modelo de bienestar. Por ello, fomentar y garantizar a quienes se crean su empleo pero que además van a crear empleo debe ser una prioridad social y sin duda política.

Nadie puede poner en duda que el trabajo autónomo y el emprendimiento se han convertido en los últimos años en la principal vía de inserción laboral de los españoles, especialmente para aquellos colectivos que más dificultades tiene para acceder al mercado de trabajo.

Lorenzo Amor, presidente de ATA, participó en los #DesayunosPorTalento organizado por Servimedia y la Fundación Once 

Fundación Once recibirá el premio Autónomo del Año 2015 de ATA

Un castillo de arena sin segunda oportunidad

El Senado aprobó la Ley de Segunda Oportunidad. A pesar de las expectativas que se habían puesto en ella, la Ley es con este texto definitivo una oportunidad perdida para los autónomos. Un bonito castillo de arena con muy buenas intenciones… que se a quedado en nada en cuanto ha subido la marea. Va a tener el mismo éxito que el Emprendedor de Responsabilidad Limitada, es decir, nulo.

Es una pena, es un intento fallido y no será porque las organizaciones de autónomos no hemos insistido en cambiar gran parte de su articulado. La Ley de Segunda Oportunidad es una ocasión desaprovechada para ayudar a los autónomos que lo pierden todo. Esta Ley no favorece el reemprendimiento a pesar de su enunciado. A los autónomos no sólo hay que ayudarles y tenerles en cuenta cuando empiezan, si no también cuando fracasan y han puesto todo lo que tienen por sacar adelante su proyecto. Más allá de soluciones de refinanciación debería vincularse el procedimiento al reemprendiemiento, como una forma de garantizar el pago a acreedores a través de una nueva actividad.

No establecer quitas a los créditos público a Hacienda y Seguridad Social la vacía de contenido y la deja sin efectividad entre los autónomos. Desde ATA, hemos propuesto en varias ocasiones, y también a lo largo de la tramitación parlamentaria, la necesidad de inclusión de moras y quitas en relación a los créditos públicos, y en el caso de quitas siempre salvaguardando el principal de la deuda, ofreciendo que las mismas sólo sean aplicables a intereses de demora y recargos ejecutivos.

Según los últimos datos del DIRCE a 1 enero de 2014, del total de empresas 3.119.310, más de la mitad, 1.574.729, tienen condición de persona física y que más del 80% de nuestro tejido empresarial tiene menos de 2 asalariados. Los últimos datos relativos a la Estadística de Procedimiento Concursal (EPC) correspondientes al primer trimestre de 2015 (Datos provisionales) del INE, ponen de relieve que de los 1.560 deudores concursados sólo 48 eran persona física con actividad económica, y que dicho número ha disminuido tanto interanual como intertrimestralmente. De las empresas concursadas sólo 0,04% tiene la citada dimensión en cuanto a número de asalariados. Este hecho, pese a algunas opiniones, no responde a una falta de necesidad o voluntad por parte del autónomo persona física de acudir a un procedimiento concursal si no muy al contrario, la necesidad existe. En primer lugar, por la propia responsabilidad patrimonial ilimitada asociada a su condición jurídica y el riesgo personal que se asume y en segundo lugar, por la mayor exposición a tensiones de caja, morosidad (en muchos casos relacionada directa o indirectamente con el sector público) y dificultad de acceso al crédito, aspectos que, asociados a la caída de la demanda durante la crisis, se han traducido en la pérdida de más del 40% de los autónomos, pese al alto índice de reposición por nuevas altas.

Por eso, esta Ley de Segunda oportunidad no responde a las necesidades de los autónomos ni va a evitar que negocios viables que se han visto abocados a la quiebra por la falta de liquidez y la imposibilidad de hacer frente a sus obligaciones fiscales y de Seguridad Social vuelvan a crear empleo.

Cómo ser un buen emprendedor

Primer día en San Lorenzo de El Escorial.

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, nos ha acompañado en la inauguración hoy del curso ‘Cómo ser un buen emprendedor’ y  ha destacado que “es importante que en las universidades se hable mucho y bien sobre emprendimiento”. Báñez ha destacado que desde el Gobierno se ha apostado en esta legislatura “más que nunca por los autónomos”. “Nunca se ha hecho tanto y se ha apoyado tanto para ayudar a emprender en nuestro país”, ha añadido. Y creo que es lo justo ya que no me canso de repetir, los #autónomos somos el motor de crecimiento y sólo apoyándonos España crecerá y creará empleo.

Hablar de emprendedores es hablar de valentía, de compromiso, de España en positivo. De una España que arriesga, los autónomos son los primeros valientes que apuestan por crear empleo”, ha resaltado Báñez a los alumnos del Curso. “España es un país que crece y crea empleo, uno de lo que más lo hacen en Europa, gracias a las pequeñas empresas, los autónomos y las familias españolas. Entre todos estamos construyendo la España de la recuperación. Hemos conseguido entre todos crear la mitad del empleo que se crea en la zona Euro. Y la receta es una, sumar”.

Muchos han sido los debates de hoy. Intensos y constructivos. Muchos más esperamos los próximos cuatro días.

Os iré contando…

inauguración 'Cómo ser un buen emprendedor' en El Escorial

Inauguración ‘Cómo ser un buen emprendedor’ en El Escorial

Segunda Oportunidad, al fin.

La aprobación de un Real Decreto de Ley de Segunda Oportunidad para personas físicas, autónomos y familias, responde a una de las más viejas reivindicaciones de nuestra organización.

Hasta ahora fracasar para un emprendedor o un autónomo era una condena a la indigencia, cuya única salida, en muchos de los casos, eran los comedores públicos.

Así que no podemos más que celebrar que, al fin, se anuncie que se facilitará, en caso de fracaso, la posibilidad de reestructurar las deudas mediante un acuerdo extrajudicial de pago, de establecer moratorias en el pago de las mismas e incluso acordar quitas y que, además, se reducirá el plazo de reclamación de deudas de 15 a 5 años, algo que permitirá a muchos autónomos y familias que las mismas no les persigan hasta la tumba.

Garantizar una segunda oportunidad no sólo ayudará al autónomo que fracase a superar la situación, a hacer frente al pago de sus deudas, considerarlo como un aprendizaje y reemprender de nuevo, sino que es la mejor forma de combatir uno de los grandes obstáculos al emprendimiento y a la creación de empleo, el miedo al fracaso.

Pero hay que buscar la eficacia de la iniciativa y centrarse en la letra pequeña. Ninguno de los mecanismos puestos en marcha hasta ahora ha funcionado, ya que el coste y los tiempos de los mismos hacían que al final “el collar fuese más caro que el perro”.

Debe establecerse un procedimiento adaptado al autónomo persona física. Que sea exprés y barato. Deben de considerarse las deudas públicas a la hora de establecer quitas no reclamando más allá del principal y eximiéndoles del pago de intereses de demora y recargos ejecutivos. Las deudas con Hacienda y Seguridad Social son las que suelen hundir al autónomo. Y, por último, debemos seguir avanzado en la asimilación de derechos del autónomo con el asalariado, como también se ha anunciado en el Debate para la conciliación. Hay que fijar de una vez por todas un SMI inembargable para garantizar, no sólo que pueda poco a poco hacer frente a sus deudas, sino que tenga un mínimo para su supervivencia y su familia. En derechos no deberían existir “ciudadanos de segunda” y menos considerar como tales a los que arriesgan todo para crear riqueza y empleo.

#elautobusdelemprendedor

Los autónomos entendemos de fechas especiales, por supuesto, pero trabajamos sin descanso porque es nuestro proyecto, nuestro niño pequeño. Y la Federación, que en 2015 tiene mucho que celebrar (ya os lo contaré) ha querido acabar este 2014 tomando carrerilla…

Nos hemos puesto ruedas en los pies. Y allá vamos.

el autobus del emprendedor#elautobúsdelemprendedor es un proyecto de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, ATA, en colaboración con el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Una oficina itinerante para el asesoramiento en materia de autoempleo.

La ruta pasa por 8 comunidades autónomas y 17 localidades. El autobús arrancó en la ciudad de Soria ayer y concluirá el próximo 19 de diciembre en Madrid.

Varios técnicos de ATA informarán a autónomos y emprendedores en materia de autoempleo. Contará con una zona de cita previa con asesores jurídicos para que los autónomos puedan plantear todas sus consultas y otra de información, tanto de autoempleo en general como de qué es ATA y qué ofrece.

Tenéis la agenda de las paradas en la web de ATA. No perdáis la oportunidad de preguntar, consultar, repreguntar y salir de dudas!! http://www.ata.es/sites/default/files/np_autobus_del_emprendedor.pdf

XIII edición de los Premios ATA Autónomo del Año.

Decimotercera edición es una cifra que nos llena de orgullo porque denota que estos premios van ganando en solera y prestigio. Por aquí han pasado desde restauradores como Lucio hasta autónomos como Alejandro Fernández de Bodegas Pesquera, pasando por el programa Emprendedores 2020 de Fernando Jáuregui o ideas como la que impulsó de manera pionera del Gobierno de Extremadura.  Creo que trece años ya es casi llegar a la adolescencia. Y eso es mucho en un mundo donde las iniciativas apenas alcanzan la pubertad. Nosotros aspiramos a que los Premios Autónomo del Año sigan madurando como un buen rioja sin perder la frescura de un buen Fino de mi tierra adoptiva.

FOTO FAMILIA PREMISO AUTONOMO 2014 webLa filosofía de estos premios es muy práctica. Está alejada de todo tipo de artificio o conveniencia. El jurado de ATA premia únicamente a todos aquellas iniciativas, ideas o personas que en un año hayan beneficiado a los autónomos españoles,  o aquellos cuyas acciones sean un ejemplo a seguir para que el verdadero tejido empresarial del país, el que crea riqueza y empleo en España, pueda seguir haciéndolo. Muchos son los que reman hacia atrás pero también hay muchos otros que empujan con esfuerzo en favor de los autónomos  y a esos hay que reconocerles su labor.

Por este motivo, me parece muy acertado que el jurado haya concedido el Premio Autónomo del Año al BBVA por su programa Yo Soy Empleo dirigido a autónomos. Creo que ha sido una idea feliz permitir a 1.000 nuevos emprendedores disponer de una ayuda de 1.500 a fondo perdido y sin “letra pequeña” para invertirlos en sus primeros gastos. Esos gastos que suelen ser los más difíciles. Me parece que ya sabéis que las ayudas se han agotado en poco más de dos meses y que ATA, encargada de gestionarla a través de su red de delegaciones de toda España, se ha visto desbordada por las solicitudes. Pienso que la iniciativa ha sido todo un éxito. Os aseguro que, si hubiera habido otras 1.000 ayudas más, hoy también las habríamos agotado. Son necesarias medidas como estas para dar impulso a los que comienzan un negocio. Y me parece que son muy necesarios en España muchos “locos” que se atrevan a  poner en marcha ideas y negocios. Por eso me parece justo que el BBVA sea este año Premio Autónomo del Año porque ha permitido a 1.000 nuevos aventureros a poner en marcha su sueño.

Pero no me olvido del resto de premiados ya que, como decía antes, el jurado mira mucho que su labor haya sido beneficiosa para los autónomos o que haya servido de ejemplo a seguir por los demás. Por eso quiero dar también mi enhorabuena a Juanma porque, programas como el suyo, animan, resuelven dudas, problemas y ponen al autónomo en el lugar que se merece. A CEPES por ser un verdadero ejemplo de asociacionismo en un sector que cada vez debe tener mayor protagonismo: la economía social. Un sector que cada vez se llena más de autónomos. Al Gobierno de Cantabria porque ha sabido ser sensible con nuestras necesidades, ha sabido entender  las demandas de los autónomos de la región, a fin de paliar los desequilibrios que sufrimos e impulsar el tejido que verdaderamente está elevando la economía y el empleo en esta región.

¿Y qué decir de Aureliano? Siempre hemos querido premiar las largas trayectorias profesionales independientemente de su éxito porque, en la vida de los autónomos, siempre hay periodos de luces y de sombras. Lo importante es no arrojar la toalla y seguir adelante. Pero en el caso de Aureliano, además, es un ejemplo de hacer cosas bien y de alcanzar el triunfo profesional y empresarial. Lo que empezó un día pequeño, hoy es un proyecto enorme.

No voy a terminar sin recordar a mi querido Pepe Barea.

Lorenzo Amor y José Barea (izqueirda)

Lorenzo Amor y José Barea (izquierda)

¿Qué decir de nuestro amigo Barea? Él presidió el comité de expertos de ATA. De su mente sabia salieron estudios y trabajos que nos ayudaron a comprender más y a emprender mejor. Nos ayudó siempre a presidir el jurado de estos Premios, a darles prestigio, y contamos siempre con su ayuda para todo lo que le pedíamos. Pero, por encima de todo ello, Pepe era un buen amigo de ATA. Entendía el trabajo autónomo y el papel que cumplía en la sociedad y en la economía. Su eterna sonrisa, su buen humor y su infatigable dedicación, aún en las ocasiones en que se sentía dolorido por su espalda, siempre nos sorprendían. Jamás dijo que no a algo que le solicitábamos. Y su recuerdo, su memoria siempre nos acompañarán. Sin él los autónomos y ATA habrían sido algo más pequeño.

El trabajo que nos espera

Es innegable que la crisis que hemos vivido y de la que estamos saliendo a duras penas,  va más allá de lo económico. Es un cambio de paradigma, y estructural del funcionamiento de nuestras sociedades, en las que España compite con países que llevan más años interiorizando este cambio.

Hace apenas unos días, la Unión de Profesionales Liberales de Estados Unidos, publicaba unos datos que son el preludio de lo que nos espera. Los trabajadores por cuenta propia en Estados Unidos se han incrementado en un 400% desde 2007, y hoy son ni más ni menos que 53 millones, el 34% de la fuerza laboral en este país. De la encuesta realizada por esta organización americana, también se desprende que los ingresos de este colectivo han aumentado en un 50% en ese periodo, y que el 77% de los autónomos dice que su renta se ha visto incrementada en relación aquella que obtenían por cuenta ajena en un puesto estable.

Es por todo ello, que la Unión de Profesionales Liberales estadounidense considera que se trata de un cambio estructural de la economía americana, una  revolución comparable a la que fue la revolución industrial y que ha cambiado claramente la concepción del trabajo en Estados Unidos, pues muchos de sus ciudadanos consideran el autoempleo como una forma de tomar el control de sus vidas y aumentar sus rentas del trabajo.

Pese a este escenario, no hay que obviar los riesgos que conlleva el trabajo por cuenta propia. La incertidumbre de ingresos, la morosidad, o la explotación de la figura del falso autónomo, colectivo que alcanza a 2,87 millones de trabajadores por cuenta propia en Estados Unidos, según estimaciones de este organismo, son retos que deben afrontarse lo antes posible para evitar que el autoempleo sea sinónimo de “trabajar sin red”.

En España, aunque las dimensiones no son comparables, ya estamos vislumbrando estos mismos cambios. El crecimiento de autónomos parece imparable, y se ha convertido ya en una de las principales vías de inserción en nuestro mercado de trabajo. Hoy en España lo único que garantiza tener un empleo es creárselo.

Sin embargo, al igual que en la sociedad americana,  debemos afrontar los retos que plantea el trabajo por cuenta propia,  y si bien en nuestro país los autónomos trabajadores autónomos tienen “red” desde el punto de vista de la protección social, no es menos cierto que la incertidumbre de ingresos, la falta de crédito, la morosidad o la explotación de la figura del autónomo son hechos que obstaculizan el trabajo autónomo y su consolidación, por el riesgo que conlleva desde el punto de vista personal y patrimonial.

Los autónomos son el futuro y la clave de la regeneración de nuestro modelo productivo y del empleo. No demos la espalda a que lo que ya está sucediendo. El 35% de la creación de empleo neto en este primer semestre del año se ha producido bajo el paraguas de este colectivo. Un total de 115 mil empleos, 64.500 nuevos emprendedores y 50.000 puestos asalariado.

Es una realidad para la que en España, ni las leyes, ni los legisladores, ni las instituciones o agentes sociales están preparados. De aquí a diez años, el 40% de la masa laboral en España serán autónomos y emprendedores. Una verdadera revolución que romperá a velocidad vertiginosa las estructuras proteccionistas y paternalistas de las relaciones laborales actuales. Una transformación en el que ya no habrá grandes plantillas y la externalización será de servicios de valor añadido relacionados con la innovación y el emprendimiento en cualquier ámbito de nuestra sociedad. Es el trabajo que nos espera.

Si no somos capaces de adaptarnos, de transformar las estructuras anquilosadas y mirar de frente a esa regeneración de nuestro tejido empresarial, afianzaremos la recuperación pero no saldremos de una crisis que va más allá de lo económico y que nos demanda como país ser capaces de asumir el cambio para poder ser alguien en un mundo cuya realidad va más rápido que lo que la regula.

La otra gran reforma pendiente: dar voz a las organizaciones

No hay quién ponga en duda que las cosas en España han cambiado mucho en los últimos 36 años. Y muchísimo más si tomamos como referencia la Primera Internacional de los Trabajadores en 1864, nacida como efecto necesario de los desmanes laborales surgidos a raíz de la revolución industrial. Y tomo estos dos puntos de referencia para hablar un poco del estatus quo en el que se mueve hoy en día el diálogo social. Es evidente que en los primeros años de la democracia parecía necesario establecer un juego de fuerzas basado en los sindicatos mayoritarios y en una patronal que nació precisamente de la necesidad de encontrarles un interlocutor a las históricas centrales sindicales, un partenaire para poder tener alguien con quién negociar. En 1976 España estaba por hacer y se eligió un modelo de diálogo social muy acorde con la estructura económica que se consideraba adecuada en aquel momento y no muy distante de aquella que funcionaba en el S.XIX, es decir, un diálogo articulado bajo tres únicos actores: las administraciones, las empresas englobadas en la CEOE –nacida exprofeso para cumplir ese papel– y los sindicatos herederos de los ideales surgidos un siglo atrás.

Pero España se ha consolidado ya como un país democrático y su estructura socioeconómica ha cambiado mucho. La composición del PIB es muy distinta a la de 1976. Las empresas ya no son como las de antaño, se han trasformado y modernizado, y los trabajadores, pese a que siempre pueden mejorar sus condiciones laborales, gozan de derechos que hace siete lustros eran impensables. No voy a ser yo quien ponga raparos a aquel modelo de diálogo social que verdaderamente jugó su papel y dio sus frutos, pero pienso que hoy ha quedado obsoleto, anticuado, sobre todo desde la irrupción del trabajo autónomo, de los profesionales independientes. Y esa irrupción no es el efecto de que se estén despidiendo a asalariados para convertirlos en autónomos como intentan explicar los sindicatos aferrados al esquema decimonónico de que sólo deben existir empresas y asalariados. Según el Mapa del Emprendimiento en España 2014 elaborado por ‘The South Summit‘, sólo el 5% de los emprendedores declara que se ha hecho autónomo por necesidad y únicamente el 9% se encontraba en situación de desempleo. España ha cambiado su modelo productivo con la aparición del trabajo autónomo, como ya lo hizo hace muchos años EEUU y bastantes países europeos. Algo sobre lo que los responsables y protagonistas del diálogo social deberían empezar a reflexionar.

Entiendo que introducir cambios en un sistema consolidado en viejas leyes y normas tácitas es misión complicada. Entiendo también que muchos se resistan a aceptar la transformación que ha sufrido nuestro modelo socioeconómico. Y entiendo que a muchos les cueste salir de la zona de confort en que se encuentran dentro de este diálogo social. Pero el problema es que, con el actual esquema, se rebaja a una segunda categoría a más de 3,1 millones de trabajadores que, a su vez emplean a 800.000 asalariados y que representan el 20% del PIB.

Y esto no ha hecho más que empezar porque cada día hay más autónomos, afortunadamente para España. En el 2020 uno de cada tres ocupados en el sector privado será autónomo y tendrá su propio negocio o actividad profesional. Ni la sociedad, ni la clase política, ni la legislación, ni los agentes económicos o sociales, están todavía preparados para este cambio que se avecina. Las empresas ya buscan una mayor competitividad externalizando servicios que antes les costaba mucho más dinero tenerlos dentro de sus estructuras. En pocos años el panorama laboral de España será como el de otros países: con empresas, asalariados y autónomos. Un país en donde, de una manera mucho más natural, la gente decidirá si quiere ser trabajador por cuenta ajena o profesional independiente.

Los dos sindicatos mayoritarios deberían ser los primeros interesados en que haya más voces en las mesas y en los foros porque ya no representan al 100% de los ocupados. Las grandes patronales tampoco cuentan entre sus filas con los autónomos porque se ha demostrado que apenas si llegan a entender sus problemas y los autónomos huyen de ellas porque se ven ignorados frente la gran empresa. Como ejemplo, una patronal a nivel nacional de las llamadas “representativas” como Cepyme ingresó el año pasado por cuotas de sus asociados 1,9 millones de euros, mientras que otra organización nacional como la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos-ATA, ingresó de sus socios 2,4 millones de euros. El presupuesto de Cepyme y el de la principal organización de autónomos, la Federación ATA, son similares y, sin embargo, los representantes de Cepyme sí pueden sentarse en el diálogo social y la Federación de autónomos no. Seguramente por costumbre, por derechos adquiridos que vienen de la transición y que algunos quieren perpetuar en el tiempo sin darse cuenta de que las cosas han cambiado. Pienso que, en esto, también tienen mucha responsabilidad los gobiernos y las administraciones, porque tampoco parece que muevan un dedo para transformar algo que a las otras dos partes de ese diálogo social tanto les favorece, también a nivel de subvenciones.

Todo esto me lleva a pensar que es necesaria otra gran reforma pendiente: la de dar de una vez voz a las organizaciones de autónomos en igualdad de condiciones con los antiguos y desfasados protagonistas del diálogo social. Para que puedan opinar sobre lo que les afecta, para que puedan aportar su visión de la nueva economía que se está cerniendo sobre el país, para que puedan exigir mejoras para su colectivo. No en mesas aparte, no en despachos diferentes, no como una especie de concesión a un colectivo que no se le tiene mucho en cuenta. Sino a la luz del día, con pleno derecho, con plena responsabilidad. Porque lo demanda la realidad actual, porque lo exige el sentido común, porque es necesario por un mínimo de justicia. Será entonces cuando el diálogo social refleje a la verdadera sociedad donde vivimos y los autónomos podremos aportar nuestro grano de arena para que el país avance.