Verdades a medias, medias mentiras

Partimos de la premisa de que no se trata de buscar culpables si no definir dónde está el origen de un problema que nos achacan a los autónomos.

Vamos a viajar al pasado para buscar el origen de una mentira que dicha a medias, pero dicha muchas veces, se va enquistando en el rum rum social, pasando a ser de esas afirmaciones que por tantas veces oídas parece que no vas a saber rebatir o discutir.

Nos situamos en 2008.

Con la integración del SETA (Régimen especial Agrario) en el RETA (Régimen especial de Trabajadores Autónomos), entraron 245.481 nuevos cotizantes agrarios y 780.000 nuevos pensionistas. Y es así, cómo un sistema que era solvente pasa a ser deficitario porque hasta entonces no lo era ni de lejos.

  • Las cifras

Situación en el 2016: el número de cotizantes agrarios ha bajado hasta 190.000, 55.000 menos que entonces, mientras que el número de pensionistas ha crecido hasta los 830.000. El SETA aporta algo más de 684 millones de euros de ingresos al RETA (6%) frente a los 6.972 millones de euros de gasto en pensiones. Una cifra que coincide con el déficit que se le atribuye al RETA ya que nuestro sistema ingresa un total de 10.700 millones de euros cada año y debe gastar 17.360 millones de euros en pensiones

El RETA ha tenido que asumir un problema estructural que tenía el Sistema Público de Pensiones y que le ha originado el actual déficit de 7.000 millones. Éste déficit no ha sido generado por los autónomos –reciben la pensión que generan sus cotizaciones y es un 40% inferior a la media del Régimen General–  sino que ha sido originado por la integración del SETA en el 2008 que aportó apenas un 7,7% de ingresos y que supuso un aumento del gasto en pensiones de casi un 80%. Hoy las cotizaciones de los agricultores suponen un 6% del total de ingresos del RETA mientras que sus prestaciones representan el 40% de todo el gasto.

Si excluyéramos a los agrarios del actual RETA, el sistema tendría 3 millones de cotizantes frente a 1,1 millones de pensionistas, lo que supone 2,7 cotizantes por cada prestación, una proporción que envidiaría el Régimen General. Y, eso, a pesar de que los autónomos hemos perdido 157.000 cotizantes desde el 2008 por culpa de la crisis.

Precisamente durante la crisis y, aunque los trabajadores autónomos sufrieron una merma del 20% en su poder adquisitivo, las bases medias de cotización del RETA crecieron un 18%. Pasaron de 931 euros mensuales en el 2008 a 1.100 euros en el 2016. En el Régimen General, el incremento de las bases medias fue del 12%, desde los 1.582 euros en el 2008 a 1.773 euros en el 2016.

Ahondando en el mismo tema, el número de pensionistas del Régimen General ha crecido en 1,1 millones mientras que en el Régimen de Autónomos apenas si ha subido en 100.000.

¿Dónde ha crecido más el gasto?

Con todo, nadie va a acusar a los autónomos de insolidarios. Los autónomos lo que necesitamos es que se deje de acusarnos de ser deficitarios, de que pagamos poco, de que la tarifa plana crea agujeros en el sistema… lo que los autónomos queremos es que se busquen soluciones a los problemas y no que los muevan de un régimen a otro, de una casa a otra… por muy solidarios que seamos en esta casa, las mentiras a medias nunca se convertirán en verdades.

Anuncios