Autónomas, jefas

Hablemos de igualdad. De creernos que podemos, de creernos que sabemos, de creernos que trabajamos para ello. En el colectivo de los autónomos no hay problemas de hombres y mujeres, no hay diferencias en lo que uno ‘puede o no puede hacer’, no se ponen más trabas ni más dificultades a nadie por ser quien es. Todos somos iguales a la hora de ser nuestro propio jefe. Y las jefas, ellas, saben muy bien lo que les ha costado llegar ahí y por qué lo han hecho, por qué han elegido esa opción de la lucha diaria por sacar adelante su negocio.
Estos días que hablamos de cifras de emprendimiento femenino, hemos recalcado una y otra vez el empuje de la mujer emprendedora. Ya se han recuperado las cifras de autónomas precrisis y son ellas las que tiran del autoempleo. Y las que más emplean. Un 24% de las autónomas tienen empleados a su cargo frente al 20% de los autónomos. Son concienzudas, coherentes y constantes. No cabe duda de que las mujeres autónomas están siendo las protagonistas de la recuperación económica y la generación de empleo. Concretamente, hay 24.029 autónomas más que antes de la crisis, lo que supone un crecimiento del 2,2%. El año pasado esta diferencia era de 19.944 autónomas y en 2015 de un tercio de la cifra actual (7.579 autónomas más entre mayo de 2008 y diciembre de 2015). Y es que sólo en 2017 se han sumado al RETA 4.087 autónomas. Son 1.130.771 personas, trabajadoras por cuenta propia, jefas y mujeres.

Y nos preguntaban si es por necesidad que la mujer se da de alta en el autoempleo.

La respuesta es sí. Es la necesidad de trabajar. Pero cuando te das de alta no hay una casilla que ponga me doy de alta porque nadie me contrata por si me quedo embarazada. Cuando decides crear tu propio negocio son muy distintas las razones lo que te llevan a ello. Lo que sí sabemos es que las mujeres que se autoemplean se dan cuenta de que así es realmente como quieren trabajar. Quieren organizar su tiempo, quieren desarrollar sus proyectos, quieren poner su esfuerzo, ingenio y formación al servicio de un único fin, ellas. Las mujeres que son autónomas y que consiguen levantar su negocio no sufren la brecha salarial, ni la hacen sufrir. Los autónomos en general y por supuesto las autónomas en particular pagan los salarios a sus trabajadores que corresponden sin tener en cuenta si son hombres o mujeres porque saben lo que cuesta llegar, porque conviven con sus trabajadores, porque confían en ellos y dejan en sus manos a un niño más, su negocio.

Para que esto sea así se ha luchado mucho. Se han hecho muchas mejoras con la Ley de Autónomos. Se ha establecido una tarifa plana de 50 euros de cuota para las madres que reemprendan antes dos años desde que cesó su negocio por maternidad, adopción, acogimiento, etcétera. Es una excepción para que no tengan que esperar a cumplir dos años desde que fueron autónomas por última vez para poderse acoger a la tarifa plana como el resto. Y además se han aprobado medidas para la conciliación, aunque recordemos, la conciliación es cosa de dos y por eso estas medidas son para todo el colectivo: exención de pagar cuota durante el periodo de baja por maternidad/paternidad, adopción, acogimiento, etcétera, y del 100% de la cuota de autónomos durante un año para el cuidado de menores o dependientes.

Pero queda tanto por hacer… La igualdad debe ser, como el emprendimiento, parte de la educación de nuestros niños y de la cultura de toda una sociedad.

Y lo primero es hacerles creer. Convencerles de que pueden, de que saben, de que tienen la enorme capacidad de ser jefas. De que hay que ponérselo fácil y vamos a trabajar para que así lo sientan. De que cuando se dan de alta como autónomas, eso es su profesión, que no son un complemento a los ingresos familiares, que es un primer paso. Un primer paso tras el que vendrán grandes decisiones que sólo ellas deberán tomar. Porque son las jefas de su negocio y de su vida.

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