¿Qué nos espera en 2016?

2015 ha sido, en general, un buen año. Nuestra economía ha crecido a un ritmo superior al 3%, se ha creado empleo y el colectivo de trabajadores por cuenta propia no sólo ha crecido sino que ha visto mejorar su situación poco a poco.

Muchas medidas políticas y económicas han sido propuestas por ATA a las Administraciones, en todas las regiones, de todos los ámbitos y todos los colores y su aprobación ha ayudado a paliar un día a día de los autónomos que no era sencillo.

De cara a 2016 el principal objetivo es afianzar el crecimiento económico y del empleo, conseguir crear un empleo estable y de calidad en una economía muy estacionalizada, para lo que es necesario un gobierno estable que logre atraer inversión a nuestra economía.

¿Qué nos traerá 2016, qué nos espera? Tras las elecciones del 20D, en caso de no conseguirse un gobierno estable que continúe garantizando la recuperación el empleo y la recuperación económica o incluso en el caso de tener que ir a unas nuevas elecciones en primavera debilitaríamos nuestra propia economía. Creo sinceramente que sin estabilidad el crecimiento del PIB no llegaría al 2%, la tasa del paro no bajaría en 2016 del 20% y las expectativas de creación de empleo previstas se reducirían a la mitad. Cuestión de confianza externa e interna.

Es necesario fomentar la demanda interna y el consumo, sin olvidarnos de seguir impulsando nuestra capacidad exportadora. Y para ello se necesita una base sólida, un tejido empresarial afianzado y seguir apostando por el empleo que genera empleo: los autónomos.

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El trabajo que nos espera

Es innegable que la crisis que hemos vivido y de la que estamos saliendo a duras penas,  va más allá de lo económico. Es un cambio de paradigma, y estructural del funcionamiento de nuestras sociedades, en las que España compite con países que llevan más años interiorizando este cambio.

Hace apenas unos días, la Unión de Profesionales Liberales de Estados Unidos, publicaba unos datos que son el preludio de lo que nos espera. Los trabajadores por cuenta propia en Estados Unidos se han incrementado en un 400% desde 2007, y hoy son ni más ni menos que 53 millones, el 34% de la fuerza laboral en este país. De la encuesta realizada por esta organización americana, también se desprende que los ingresos de este colectivo han aumentado en un 50% en ese periodo, y que el 77% de los autónomos dice que su renta se ha visto incrementada en relación aquella que obtenían por cuenta ajena en un puesto estable.

Es por todo ello, que la Unión de Profesionales Liberales estadounidense considera que se trata de un cambio estructural de la economía americana, una  revolución comparable a la que fue la revolución industrial y que ha cambiado claramente la concepción del trabajo en Estados Unidos, pues muchos de sus ciudadanos consideran el autoempleo como una forma de tomar el control de sus vidas y aumentar sus rentas del trabajo.

Pese a este escenario, no hay que obviar los riesgos que conlleva el trabajo por cuenta propia. La incertidumbre de ingresos, la morosidad, o la explotación de la figura del falso autónomo, colectivo que alcanza a 2,87 millones de trabajadores por cuenta propia en Estados Unidos, según estimaciones de este organismo, son retos que deben afrontarse lo antes posible para evitar que el autoempleo sea sinónimo de “trabajar sin red”.

En España, aunque las dimensiones no son comparables, ya estamos vislumbrando estos mismos cambios. El crecimiento de autónomos parece imparable, y se ha convertido ya en una de las principales vías de inserción en nuestro mercado de trabajo. Hoy en España lo único que garantiza tener un empleo es creárselo.

Sin embargo, al igual que en la sociedad americana,  debemos afrontar los retos que plantea el trabajo por cuenta propia,  y si bien en nuestro país los autónomos trabajadores autónomos tienen “red” desde el punto de vista de la protección social, no es menos cierto que la incertidumbre de ingresos, la falta de crédito, la morosidad o la explotación de la figura del autónomo son hechos que obstaculizan el trabajo autónomo y su consolidación, por el riesgo que conlleva desde el punto de vista personal y patrimonial.

Los autónomos son el futuro y la clave de la regeneración de nuestro modelo productivo y del empleo. No demos la espalda a que lo que ya está sucediendo. El 35% de la creación de empleo neto en este primer semestre del año se ha producido bajo el paraguas de este colectivo. Un total de 115 mil empleos, 64.500 nuevos emprendedores y 50.000 puestos asalariado.

Es una realidad para la que en España, ni las leyes, ni los legisladores, ni las instituciones o agentes sociales están preparados. De aquí a diez años, el 40% de la masa laboral en España serán autónomos y emprendedores. Una verdadera revolución que romperá a velocidad vertiginosa las estructuras proteccionistas y paternalistas de las relaciones laborales actuales. Una transformación en el que ya no habrá grandes plantillas y la externalización será de servicios de valor añadido relacionados con la innovación y el emprendimiento en cualquier ámbito de nuestra sociedad. Es el trabajo que nos espera.

Si no somos capaces de adaptarnos, de transformar las estructuras anquilosadas y mirar de frente a esa regeneración de nuestro tejido empresarial, afianzaremos la recuperación pero no saldremos de una crisis que va más allá de lo económico y que nos demanda como país ser capaces de asumir el cambio para poder ser alguien en un mundo cuya realidad va más rápido que lo que la regula.

Una realidad palpable, pero prudencia…

La recuperación del empleo ya no es sólo un deseo sino que se ha convertido en una realidad. Los últimos datos de paro y afiliación reflejan que a día de hoy en España hay menos paro que hace un año (239.773 personas en paro menos), más autónomos (53.658 autónomos más que en marzo de 2013), más cotizantes a la Seguridad Social (115.013 cotizantes más) y más contrataciones indefinidas (15.413 contratos indefinidos más que hace un año).

Más de 500 contrataciones indefinidas al día, impulsadas por la tarifa plana, 83.984 nuevos puestos de trabajo, en el mejor mes de marzo desde 2007 en términos de afiliación y la evolución del desempleo se ha invertido de tal forma, que si en marzo de 2013 el paro aumentaba a un ritmo del 6%,  en 2014 el paro decrece a un ritmo cercano al 5%.

Sé que a muchos, estos datos les habrán pillado con el pie cambiado, pues no sólo demuestran nuestra capacidad de recuperación en términos de empleo, sino que evidencian que son los autónomos y los emprendedores los grandes protagonistas de la misma.  Y es que algunos agoreros nunca debieron perder la confianza en la capacidad de España, de sus ciudadanos, de sus pequeños empresarios y autónomos para generar empleo y tirar de nuestra economía hacia la salida de la crisis.

Es cierto que la huella del paro que ha dejado la crisis en España ha sido muy enorme y que sigue siendo dramático el número de personas en esta situación, pero los datos reflejan que la recuperación del empleo es ya una realidad y esperamos que en los próximos meses el ritmo de creación de empleo será constante.

Pese a ello, no se debe cesar en el empeño de consolidar y acelerar esta evolución positiva. Hay que seguir con políticas de estímulo y de apoyo, sobre todo para quienes han demostrado que en ellos está la clave de la recuperación del empleo. Si erramos ahora en el diagnóstico de la recuperación, no conseguiremos que ésta sea todos lo rápida que todos deseamos.

Vamos a por el 2014

Ya han pasado 15 días de 2014. Tiempo suficiente para hacernos a la idea de que este año, sí que sí, debe ser el bueno, el de verdad, el que por fin cierre una etapa y sea el año en el que con un crecimiento del 1% en el PIB el empleo se recupere. En mi carta a los Reyes, y puedo decir que este año les he visto muy de cerca… he pedido al menos 200.000 nuevos puestos de trabajo en al ámbito de los autónomos con 50.000 nuevos emprendedores que se darán de alta en el RETA y 150.000 puestos asalariados que generarán.

 ¿Imposible? Yo creo que NO.

 Pero todo esto se quedará en agua de borrajas si España no es capaz de acometer en el 2014 medidas para erradicar ciertas lacras que afectan sobremanera a los autónomos como son la ausencia de crédito, la galopante morosidad, la reforma de las administraciones públicas, el sobreesfuerzo fiscal que realizamos y medidas para dar confianza y que permitan un repunte del consumo.

 El crédito sigue sin fluir a pesar de que hay un millón de autónomos esperando que vuelva la financiación al mercado. Ni las líneas ICO, ni el rescate bancario, ni la nacionalización de ciertas entidades esta permitiendo que los autónomos accedan al crédito lo que, a su vez, sigue estrangulando la Economía Real. Si esto no se soluciona en el 2014, la recuperación económica puede verse seriamente afectada ya que los autónomos y PYMES seguimos siendo la llave de la creación de empleo.

 La morosidad tampoco ha quedado solucionada en el 2013 a pesar del Plan de Pago a Proveedores aunque ciertamente ha logrado este año que se reduzca mucho la deuda a los autónomos. Quedan aún 4.000 millones de euros que las administraciones deben a sus proveedores y desde ATA esperamos que surjan efecto las medidas para que ayuntamientos y comunidades autónomas pongan su contador a cero y comiencen a pagar a 30 días como marca la ley.

 Pero sería necesario, además, articular un régimen sancionador por el cual se pudieran aplicar recargos a las administraciones que no pagan en plazo, al igual que se nos exige a los ciudadanos cuando nos retrasamos en el abono de nuestras cotizaciones o impuestos. Un sistema similar se debería aplicar al sector privado ya que cuanto más grande es la empresa más se retrasa a la hora de pagar sus deudas con proveedores.

 Por pedir, voy a ver si mis recientes buenas migas con los Reyes Magos convierten en realidad lo que es algo más que un sueño, una imperiosa necesidad.