Segunda Oportunidad, al fin.

La aprobación de un Real Decreto de Ley de Segunda Oportunidad para personas físicas, autónomos y familias, responde a una de las más viejas reivindicaciones de nuestra organización.

Hasta ahora fracasar para un emprendedor o un autónomo era una condena a la indigencia, cuya única salida, en muchos de los casos, eran los comedores públicos.

Así que no podemos más que celebrar que, al fin, se anuncie que se facilitará, en caso de fracaso, la posibilidad de reestructurar las deudas mediante un acuerdo extrajudicial de pago, de establecer moratorias en el pago de las mismas e incluso acordar quitas y que, además, se reducirá el plazo de reclamación de deudas de 15 a 5 años, algo que permitirá a muchos autónomos y familias que las mismas no les persigan hasta la tumba.

Garantizar una segunda oportunidad no sólo ayudará al autónomo que fracase a superar la situación, a hacer frente al pago de sus deudas, considerarlo como un aprendizaje y reemprender de nuevo, sino que es la mejor forma de combatir uno de los grandes obstáculos al emprendimiento y a la creación de empleo, el miedo al fracaso.

Pero hay que buscar la eficacia de la iniciativa y centrarse en la letra pequeña. Ninguno de los mecanismos puestos en marcha hasta ahora ha funcionado, ya que el coste y los tiempos de los mismos hacían que al final “el collar fuese más caro que el perro”.

Debe establecerse un procedimiento adaptado al autónomo persona física. Que sea exprés y barato. Deben de considerarse las deudas públicas a la hora de establecer quitas no reclamando más allá del principal y eximiéndoles del pago de intereses de demora y recargos ejecutivos. Las deudas con Hacienda y Seguridad Social son las que suelen hundir al autónomo. Y, por último, debemos seguir avanzado en la asimilación de derechos del autónomo con el asalariado, como también se ha anunciado en el Debate para la conciliación. Hay que fijar de una vez por todas un SMI inembargable para garantizar, no sólo que pueda poco a poco hacer frente a sus deudas, sino que tenga un mínimo para su supervivencia y su familia. En derechos no deberían existir “ciudadanos de segunda” y menos considerar como tales a los que arriesgan todo para crear riqueza y empleo.

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XIII edición de los Premios ATA Autónomo del Año.

Decimotercera edición es una cifra que nos llena de orgullo porque denota que estos premios van ganando en solera y prestigio. Por aquí han pasado desde restauradores como Lucio hasta autónomos como Alejandro Fernández de Bodegas Pesquera, pasando por el programa Emprendedores 2020 de Fernando Jáuregui o ideas como la que impulsó de manera pionera del Gobierno de Extremadura.  Creo que trece años ya es casi llegar a la adolescencia. Y eso es mucho en un mundo donde las iniciativas apenas alcanzan la pubertad. Nosotros aspiramos a que los Premios Autónomo del Año sigan madurando como un buen rioja sin perder la frescura de un buen Fino de mi tierra adoptiva.

FOTO FAMILIA PREMISO AUTONOMO 2014 webLa filosofía de estos premios es muy práctica. Está alejada de todo tipo de artificio o conveniencia. El jurado de ATA premia únicamente a todos aquellas iniciativas, ideas o personas que en un año hayan beneficiado a los autónomos españoles,  o aquellos cuyas acciones sean un ejemplo a seguir para que el verdadero tejido empresarial del país, el que crea riqueza y empleo en España, pueda seguir haciéndolo. Muchos son los que reman hacia atrás pero también hay muchos otros que empujan con esfuerzo en favor de los autónomos  y a esos hay que reconocerles su labor.

Por este motivo, me parece muy acertado que el jurado haya concedido el Premio Autónomo del Año al BBVA por su programa Yo Soy Empleo dirigido a autónomos. Creo que ha sido una idea feliz permitir a 1.000 nuevos emprendedores disponer de una ayuda de 1.500 a fondo perdido y sin “letra pequeña” para invertirlos en sus primeros gastos. Esos gastos que suelen ser los más difíciles. Me parece que ya sabéis que las ayudas se han agotado en poco más de dos meses y que ATA, encargada de gestionarla a través de su red de delegaciones de toda España, se ha visto desbordada por las solicitudes. Pienso que la iniciativa ha sido todo un éxito. Os aseguro que, si hubiera habido otras 1.000 ayudas más, hoy también las habríamos agotado. Son necesarias medidas como estas para dar impulso a los que comienzan un negocio. Y me parece que son muy necesarios en España muchos “locos” que se atrevan a  poner en marcha ideas y negocios. Por eso me parece justo que el BBVA sea este año Premio Autónomo del Año porque ha permitido a 1.000 nuevos aventureros a poner en marcha su sueño.

Pero no me olvido del resto de premiados ya que, como decía antes, el jurado mira mucho que su labor haya sido beneficiosa para los autónomos o que haya servido de ejemplo a seguir por los demás. Por eso quiero dar también mi enhorabuena a Juanma porque, programas como el suyo, animan, resuelven dudas, problemas y ponen al autónomo en el lugar que se merece. A CEPES por ser un verdadero ejemplo de asociacionismo en un sector que cada vez debe tener mayor protagonismo: la economía social. Un sector que cada vez se llena más de autónomos. Al Gobierno de Cantabria porque ha sabido ser sensible con nuestras necesidades, ha sabido entender  las demandas de los autónomos de la región, a fin de paliar los desequilibrios que sufrimos e impulsar el tejido que verdaderamente está elevando la economía y el empleo en esta región.

¿Y qué decir de Aureliano? Siempre hemos querido premiar las largas trayectorias profesionales independientemente de su éxito porque, en la vida de los autónomos, siempre hay periodos de luces y de sombras. Lo importante es no arrojar la toalla y seguir adelante. Pero en el caso de Aureliano, además, es un ejemplo de hacer cosas bien y de alcanzar el triunfo profesional y empresarial. Lo que empezó un día pequeño, hoy es un proyecto enorme.

No voy a terminar sin recordar a mi querido Pepe Barea.

Lorenzo Amor y José Barea (izqueirda)

Lorenzo Amor y José Barea (izquierda)

¿Qué decir de nuestro amigo Barea? Él presidió el comité de expertos de ATA. De su mente sabia salieron estudios y trabajos que nos ayudaron a comprender más y a emprender mejor. Nos ayudó siempre a presidir el jurado de estos Premios, a darles prestigio, y contamos siempre con su ayuda para todo lo que le pedíamos. Pero, por encima de todo ello, Pepe era un buen amigo de ATA. Entendía el trabajo autónomo y el papel que cumplía en la sociedad y en la economía. Su eterna sonrisa, su buen humor y su infatigable dedicación, aún en las ocasiones en que se sentía dolorido por su espalda, siempre nos sorprendían. Jamás dijo que no a algo que le solicitábamos. Y su recuerdo, su memoria siempre nos acompañarán. Sin él los autónomos y ATA habrían sido algo más pequeño.

El trabajo que nos espera

Es innegable que la crisis que hemos vivido y de la que estamos saliendo a duras penas,  va más allá de lo económico. Es un cambio de paradigma, y estructural del funcionamiento de nuestras sociedades, en las que España compite con países que llevan más años interiorizando este cambio.

Hace apenas unos días, la Unión de Profesionales Liberales de Estados Unidos, publicaba unos datos que son el preludio de lo que nos espera. Los trabajadores por cuenta propia en Estados Unidos se han incrementado en un 400% desde 2007, y hoy son ni más ni menos que 53 millones, el 34% de la fuerza laboral en este país. De la encuesta realizada por esta organización americana, también se desprende que los ingresos de este colectivo han aumentado en un 50% en ese periodo, y que el 77% de los autónomos dice que su renta se ha visto incrementada en relación aquella que obtenían por cuenta ajena en un puesto estable.

Es por todo ello, que la Unión de Profesionales Liberales estadounidense considera que se trata de un cambio estructural de la economía americana, una  revolución comparable a la que fue la revolución industrial y que ha cambiado claramente la concepción del trabajo en Estados Unidos, pues muchos de sus ciudadanos consideran el autoempleo como una forma de tomar el control de sus vidas y aumentar sus rentas del trabajo.

Pese a este escenario, no hay que obviar los riesgos que conlleva el trabajo por cuenta propia. La incertidumbre de ingresos, la morosidad, o la explotación de la figura del falso autónomo, colectivo que alcanza a 2,87 millones de trabajadores por cuenta propia en Estados Unidos, según estimaciones de este organismo, son retos que deben afrontarse lo antes posible para evitar que el autoempleo sea sinónimo de “trabajar sin red”.

En España, aunque las dimensiones no son comparables, ya estamos vislumbrando estos mismos cambios. El crecimiento de autónomos parece imparable, y se ha convertido ya en una de las principales vías de inserción en nuestro mercado de trabajo. Hoy en España lo único que garantiza tener un empleo es creárselo.

Sin embargo, al igual que en la sociedad americana,  debemos afrontar los retos que plantea el trabajo por cuenta propia,  y si bien en nuestro país los autónomos trabajadores autónomos tienen “red” desde el punto de vista de la protección social, no es menos cierto que la incertidumbre de ingresos, la falta de crédito, la morosidad o la explotación de la figura del autónomo son hechos que obstaculizan el trabajo autónomo y su consolidación, por el riesgo que conlleva desde el punto de vista personal y patrimonial.

Los autónomos son el futuro y la clave de la regeneración de nuestro modelo productivo y del empleo. No demos la espalda a que lo que ya está sucediendo. El 35% de la creación de empleo neto en este primer semestre del año se ha producido bajo el paraguas de este colectivo. Un total de 115 mil empleos, 64.500 nuevos emprendedores y 50.000 puestos asalariado.

Es una realidad para la que en España, ni las leyes, ni los legisladores, ni las instituciones o agentes sociales están preparados. De aquí a diez años, el 40% de la masa laboral en España serán autónomos y emprendedores. Una verdadera revolución que romperá a velocidad vertiginosa las estructuras proteccionistas y paternalistas de las relaciones laborales actuales. Una transformación en el que ya no habrá grandes plantillas y la externalización será de servicios de valor añadido relacionados con la innovación y el emprendimiento en cualquier ámbito de nuestra sociedad. Es el trabajo que nos espera.

Si no somos capaces de adaptarnos, de transformar las estructuras anquilosadas y mirar de frente a esa regeneración de nuestro tejido empresarial, afianzaremos la recuperación pero no saldremos de una crisis que va más allá de lo económico y que nos demanda como país ser capaces de asumir el cambio para poder ser alguien en un mundo cuya realidad va más rápido que lo que la regula.

Hay discursos, que un año después siguen vigentes

En España nos da miedo que nos llamen empresario, como si fuera algo malo. Yo ya llevo 25 a los de carrera empresarial. El tejido empresarial tiene 3.200.000 actividades económicas, y el 80% tienen entre 0 y 2 empleados. En España el empresario tipo no es un señor con corbata y traje. Lo que falta en nuestra cultura es asumir el riesgo. En la cuna nos ponen un catálogo de derechos pero muy pocas obligaciones y esto ha hecho que la cultura del esfuerzo sea una cultura para muy pocos.

 Hay discursos que no pierden vigencia. Hace un año ATA solicitó que lo mismo que se financia en algunos países de Europa y Estados Unidos las carreras universitarias, que se financie de forma pública a los emprendedores. Con 12.000 euros, a devolver en 5 años, se daría rienda suelta al autoempleo con emprendedores con ganas y formación.

 Tuvimos que escuchar muchas veces eso de ‘te lo dije’. Como dije hace un año y como confirmo, de los fracasos de estos 25 años, he aprendido. Pero si te toca tener deudas es muy difícil seguir a delante. Lo primero que habría que hacer es crear esa cultura empresarial, dignificar al empresario, no tener miedo a asumir riesgos, que el sistema educativo se diseñe para que los jóvenes sean capaces de crear empleo para ellos y para otros.

 Fomentar el espíritu emprendedor debe ser de la mano de los autónomos y emprendedores. Por eso en España necesitamos que el legislador tenga claro que hay dos formas de buscarse la vida: trabajos por cuenta ajena y por cuenta propia. Las Leyes suelen olvidar a los ciudadanos que trabajan por cuenta propia. La administración no puede ser un enemigo, si no poner una alfombra roja a los que quieren crear empleo.

Una realidad palpable, pero prudencia…

La recuperación del empleo ya no es sólo un deseo sino que se ha convertido en una realidad. Los últimos datos de paro y afiliación reflejan que a día de hoy en España hay menos paro que hace un año (239.773 personas en paro menos), más autónomos (53.658 autónomos más que en marzo de 2013), más cotizantes a la Seguridad Social (115.013 cotizantes más) y más contrataciones indefinidas (15.413 contratos indefinidos más que hace un año).

Más de 500 contrataciones indefinidas al día, impulsadas por la tarifa plana, 83.984 nuevos puestos de trabajo, en el mejor mes de marzo desde 2007 en términos de afiliación y la evolución del desempleo se ha invertido de tal forma, que si en marzo de 2013 el paro aumentaba a un ritmo del 6%,  en 2014 el paro decrece a un ritmo cercano al 5%.

Sé que a muchos, estos datos les habrán pillado con el pie cambiado, pues no sólo demuestran nuestra capacidad de recuperación en términos de empleo, sino que evidencian que son los autónomos y los emprendedores los grandes protagonistas de la misma.  Y es que algunos agoreros nunca debieron perder la confianza en la capacidad de España, de sus ciudadanos, de sus pequeños empresarios y autónomos para generar empleo y tirar de nuestra economía hacia la salida de la crisis.

Es cierto que la huella del paro que ha dejado la crisis en España ha sido muy enorme y que sigue siendo dramático el número de personas en esta situación, pero los datos reflejan que la recuperación del empleo es ya una realidad y esperamos que en los próximos meses el ritmo de creación de empleo será constante.

Pese a ello, no se debe cesar en el empeño de consolidar y acelerar esta evolución positiva. Hay que seguir con políticas de estímulo y de apoyo, sobre todo para quienes han demostrado que en ellos está la clave de la recuperación del empleo. Si erramos ahora en el diagnóstico de la recuperación, no conseguiremos que ésta sea todos lo rápida que todos deseamos.